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MEDITACIONES

La Meditación Orante asienta y centra nuestras mentes perdidas y nos lleva a ese Lugar Sagrado en lo más profundo de nuestro ser donde existe el silencio y la calma de Dios. Es desde aquí que Jesús nos da a beber del Espíritu de Dios, o del Agua Viva como Él dice, para que conozcamos la amplitud y profundidad del amor de Dios por cada uno de nosotros. El poder del amor de Dios y Cristo por cada uno de nosotros, es expulsar el miedo, la oscuridad y los demonios con los que luchamos.

 

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios" Salmo 46:10

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